El día no podía ser mejor: el cielo absolutamente limpio y fresquito. Después de asistir a Misa en la parroquia de San Gabriel salimos en tres coches rumbo a Villanueva del Rosario, allí hicimos la tradicional parada en la fuente del pueblo, el carril y comenzamos a caminar.
En pocos minutos dejamos atrás el pico del cocodrilo o del jabalí y nos internamos en las duras rampas del bosque. Arriba rezamos el Angelus, atravesamos las quebradas de los túmulos y nos internamos en la senda oculta, subiendo siempre, en las praderas todos colaboramos en la recogida de setas de Stephan, Luego el altiplano de Sílex, el nacimiento del Guadalmedina (que esta vez tenía agua en abundancia). Después de investigar la cueva emprendimos la ascensión a la Cruz de Camarolos. Desde la cima la vista era impresionante. Comimos debajo de un árbol y emprendimos la bajada, fácil y mullida pendiente de hierba, como Juan, el profe de inventos os puede garantizar. Al llegar a la pista merendamos y bajando rezamos el Rosario. El próximo pico: el Camorro Alto.