Todo estaba en contra. Tres días antes entraba una borrasca y anunciaba lluvia para ese día. Pero no nos desanimamos. Pedimos a los ángeles que pudiésemos ir de excursión. Y no solo no llovió, sino que sucedió lo más increíble... nevó el día anterior, el sábado y el domingo hizo un día buenísimo. Nadie podía imaginar algo tan increíble.
La pena es que algunos no pudieron venir, unos por miedo a la lluvia, otros por que no podían.
Llegamos al cortijo de la Fuenfría cerca de las 13:00 horas porque algunos no sabían que había nieve y no traían calzado adecuado y tuvieron que volver a su casa a por las botas de nieve.
Nada mas subir la cuesta de los conguitos ya encontramos nieve, cada vez más, a la altura de la Cabra Verde ya no se veía el suelo, todo estaba cubierto por un manto blanco. Pasado el Torcal Rosa, casi nos tropezamos con una vaca. Nos hicimos la foto de rigor en el Balcón de las Pedrizas, enzima del cortijo del Navazo y subimos el Tobogán recogiendo fósiles. Llegamos a la cima sobre las 15:30. Foto con la bandera, comimos en el Prado de la Rana Gustavo y bajamos hacia el Laberinto rezando el Rosario. Aprendimos a "chiflar" con boinas de bellotas, para no perdernos dentro del Laberinto del Minotauro.
Nos hicimos la foto con el Troll petrificado, con la Calavera de la Cabra y en la Cabeza del Rey Coronado, merendamos antes de salir del Laberinto y a casita. Un día inolvidable en el Camorro Alto nevado.
