8/12/08
7/12/08
En el Camorro Alto
A las 11,50 am empezamos a subir la primera pendiente y a las 13,50 ya estabamos en la cumbre, tocando las nubes, que nos amenizaron la comida: ahora se ve el paisaje, ahora no.
Es cierto que no tuvimos tiempo de encontrar fósiles de los buenos, aunque si pudimos ver algunos incrustados en las rocas, y Fernando JV encontró un buen número de
amonites y los demás
expedicionarios
también, aunque menos.
Tampoco tuvimos suerte con las
cabras monteses, que debían estar en
otra parte de la sierra. Pero a cambio vimos toros, entre ellos al minotauro, guardián de la entrada del laberinto, al cual tuvimos que dar el esquinazo para poder entrar en tan enigmático paraje, del cual, gracias a la pericia del guía logramos salir con vida y ni siquiera nos perdimos. Incluso encontramos el troll petrificado y la cabeza coronada del rey troll, como demuestran las fotos.
Al final llegamos a los coches, a
la hora prevista.
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