Esta vez no amenazaba la lluvia y "la ruta perdida de la casa abandonada" estuvo más concurrida.
Según nos adentrábamos en la ruta los aguerridos montaraces del Nivel Uno se fueron concienciando del peligro con que amenazaba la vieja leyenda: el jabalí blanco... Aunque supieron sobreponerse al miedo aún mayor de la casa abandonada. Bueno, hay que decir que Fede tenía más hambre que miedo.
Ya en la casa abandonada Rob entró a inspeccionar primero y luego pudimos entrar todos. Paco se llevó una desilusión, no sabemos que esperaba encontrar en la casa abandonada, un tesoro, un fantasma, un loco... Todos reconocieron haber pasado algo de miedo.
Lo mejor para algunos vino después: llegar hasta el coche atravesando el monte. El camino se ocultó y no dimos con él.
Una estupenda aventura en los montes de Málaga.