El Torrecilla, en la Sierra de las Nieves puede llegar a ser un hueso duro de roer. Y así fue. Día frío y desapacible con niebla y viento. A pesar de lo cual disfrutamos de la nieve y del camino. Hicimos por primera vez la bajada por la Cañada de las Ánimas y es realmente muy bonita. Una ventaja del frió fue que la senda que va de la Cañada a la pista no estaba llena de barro, que siempre es un incordio.
Comimos a media hora de la base del Torrecilla, al refugio del viento.
El atardecer fue espectacular. En fin ya coronaremos el Torrecilla otra vez.
Ahi que decir que nos acompañó Spasky en bici.